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Doña Egalité (1)

Bajo este titular Libération publicaba el pasado martes 7 de diciembre una semblanza de María Teresa Fernandez de la Vega, vicepresidenta del actual gobierno de Zapatero.

Aunque soy culturalmente francófilo, debo reconocer que cuando un francés se pone cursi es de lo más empalagoso. Y eso ocurre en este artículo.

Entresaco algunos párrafos:

Je suis une militante de la première heure, c'est vrai. Mais, au fond, mon arrivée ici est le fruit du combat acharné et silencieux de milliers de femmes. Cette reconnaissance m'est tombée dessus par hasard. Elle aurait pu échoir à une autre.
(Que viene a decir: “Es cierto que soy una militante antigua. Pero, en el fondo, mi llegada aquí [se refiere a la vicepresidencia] es fruto del combate obstinado y silencioso de millares de mujeres. Este reconocimiento me ha caído en suerte. Pero le podía haber tocado a otra.”)

Quiero entenderlo como una captatio benevolentiae o como un rasgo de humildad porque de no ser así es para temblar: la vicepresidecia de un gobierno depende del azar, ese niño que juega a los dados, por decirlo en palabras de Luciano.

Teresa de la Vega cultive jalousement ses amitiés, mais a fait une croix sur la famille. Ni mari, ni enfants. Une «femme indépendante» ­ dit-on ici, émancipée via le dur labeur. Une moine-soldat du travail...
(“T. De la V. cuida celosamente sus amistades, pero ha hecho la cruz sobre la familia. Ni marido ni hijos. “Una mujer independiente” –dice ella- emancipada por el trabajo duro. Un monje-soldado del trabajo...)

Imagino que esta última definición le habrá hecho saltar del asiento vicepresdencial.

En cuanto al posado para Vogue del verano pasado lo justifica así: «C'était surtout une façon de nous faire connaître du grand public.» Sin traducción y sin comentarios.

El artículo continúa: Il lui est même impossible de condamner clairement la fin du règne de Felipe Gonzalez, pourtant maculée par des scandales de corruption en série et par le terrorisme d'Etat avec les GAL. «Ce fut une autre époque, et il y eut des moments difficiles. Mais je refuse de sataniser un gouvernement en raison d'erreurs isolées.»
(“Le resulta también imposible condenar claramente el final del reinado de F. G., manchado por los escándalos de corrupción en serie y por el terrorismo de estado con el GAL. “Fue otra época, eran momentos difíciles. Pero me niego a demonizar un gobierno por causa de errores aislados.”)

Esto es, como dirían nuestros clásicos, sostenella y no enmendalla. Cualquiera que tenga memoria sabe cuáles y cuántos fueron aquellos “errores aislados”. En cualquier caso, fueran muchos o pocos, ¿qué nos queda cuando se quiebra la seguridad jurídica? Pues, como en un poema de Bertold Brecht, esperar que vengan a por nosotros.

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