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Manual de urbanidad para jovencitas (6)

Imagino que a raíz de la polémica levantada por el Evangelio de Judas, Le Monde publica un interesante artículo sobre los Apóstoles y los primeros seguidores de Cristo.

Y después de rendir tributo a la actualidad, vayamos a la sexta entrega.

DE VISITA

I

Vuelva a ponerse los guantes antes de entrar si se ha hecho una paja en el ascensor.

II

Cuando la señora de la casa se incline para besarle, no le meta la lengua en la boca. Eso no se hace ante testigos.

III

Diga: “Buenos días, señora. ¿Cómo está usted?” Pero nunca pregunte a una mujer casada: “¿Folló bien anoche?” Porque lo más frecuente es que no tenga nada que contar.

IV

En un salón muy fino no tome jamás el pañuelo de un señor para limpiarse las partes pudendas, incluso si se ha mojado por su culpa.

V

Si una de las invitadas le gusta, puede sonreírle a hurtadillas; pero no vibre la lengua mientras refuerza el brillo de sus ojos. Sería expresar con demasiada evidencia una proposición que es preferible sobrentender.

VI

Si alguien le hace admirar una rosa, no le diga: “Me recuerda el coño de la señora X...” Pues sería un cumplido de ésos que más vale guardarlos para los momentos de intimidad.

VII

Si una señora modesta le dice: “Mi hijo trabaja peor que su hermano”, no le responda: “Sí, pero su leche es mejor.” Los elogios de este tipo no agradan a una madre cristiana.

VIII

Si ve una mancha roja en el bigote de un joven, no le espete delante de todos: “ ¿La señora X... tiene, pues, la cosa?” Se haría un silencio embarazoso.

IX

No pegunte a una actriz dónde pasó sus años de prostíbulo. Infórmese por sus amigas.

X

Si le dijeran que es “todo un chico”, no muestre su coño para probar lo contrario.

XI

Decirle a una señorita que tiene unos hermosos cabellos rubios, es una gentileza; es una indiscreción preguntarle en voz alta si los del pubis son del mismo color.

XII

Si está sentada en el borde de una silla, no se mueva demasiado adelante y atrás; la distraería.

XIII

Si una señora rechaza sentarse, no le dé consejos sobre el peligro de ser enculada por algún despistado.

XIV

Si al caballero que habla con su madre se le empina bajo el pantalón, no le llame la atención a gritos.

XV

Hay que decir siempre la verdad; pero cuando su madre recibe en el salón, la llama y le pregunta qué hacía, no responda: “Me lo meneaba, mamá”, aun siendo rigurosamente cierto.

Y ya sabes:

Durante todo el mes de mayo, no compres ni un CD de música ni un DVD de películas.

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