Blogia
Block de notas

Educación

«Manifiesto en Apoyo de las Humanidades»

La Sociedad Española de Estudios Clásicos difundió ayer el «Manifiesto en Apoyo de las Humanidades» -suscrito por 2.637 escritores, académicos, rectores de Universidad y profesores- del que destacaría:

Primero, la petición de un sistema educativo estable y con un tronco común para todo el Estado.

Segundo, la preservación de los contenidos humanísticos, tan degradados por la reforma educativa impuslada por el PSOE a finales de los 80, "con el fin de formar auténticos ciudadanos, dotados de criterio propio, y no simplemente trabajadores útiles para un mercado cada vez más competitivo y globalizado". Claro que ciudadanos dotados de criterio propio es lo último que le interesa a un gobierno dominado por una política mudable y de gestos.

Tercero, promoción del estudio del latín y del griego "y de la cultura que de ellas surgió", "pues contribuye de manera decisiva a que los jóvenes comprendan el mundo que les ha tocado vivir" y "favorece, además, el dominio de la propia lengua y la comunicación entre los ciudadanos de la Unión Europea, al tiempo que facilita la comprensión de la terminología científica y técnica de cualquier ámbito del saber."

En resumidas cuentas, que el sistema educativo forme personas y no mano de obra semianalfabeta y medianamente cualificada: los Módulos Profesionales tampoco son la repera, no se vayan a creer.

Termino esta nota con una mínima actualización del comienzo de la Oratio Prima de las Catilinarias de Cicerón: "Quo usque tandem abutere, Calceari, patientia nostra?" ("¿Hasta cuándo, Zapatero, abusarás de nuestra paciencia?")

Algo falla

Ayer, 6 de enero, 8000 policias y gendarmes fueron movilizados para que controlaran las entradas de 1400 centros educativos de Francia.

Esta operación está relacionada con el protocolo firmado en octubre de 2004 por los Ministerios de Educación e Interior para luchar contra la violencia escolar. En dicho acuerdo se prevé también la asignación de un policía o de un gendarme para cada centro.

El Minstro del Interior, Dominique Villepin, ha asumido toda la responsabilidad de esta actuación y la ha justificado afirmando que uno de sus deberes es "garantizar la seguridad de los más jóvenes. ¿Qué significa esto? Luchar contra la extorsión, luchar contra el tráfico de droga, luchar contra todas las formas de discriminación, luchar contra la violencia que, sobre todo, se produce en los transportes comunitarios."

Afortunadamente, en España todavía no hemos llegado a estos extremos; no obstante, me temo que todo se andará. Especialmente si, como ha ocurrido en los diferentes gobiernos socialistas que hemos disfrutado, actuamos como perrillos falderos de la "Dulce Francia". Cada vez estoy más convencido que nuestro vecino del Norte es hoy lo que -en buena medida- nosotros seremos dentro de unos años.

Puedes leer esta noticia en

Le Nouvel Observateur,
Libération,
Le Monde y
Le Figaro.

Mientras me planteo el final de esta nota, miro por la ventana. En un parque público hay cuatro adolescentes: uno prepara un porro (admisible, según mi forma de pensar), otro habla al tiempo que da puñetazos y patadas al aire, los dos restantes escuchan. Un quinto anuncia su llegada mediante gritos inarticulados y el rugido de su moto.