«Manifiesto en Apoyo de las Humanidades»
La Sociedad Española de Estudios Clásicos difundió ayer el «Manifiesto en Apoyo de las Humanidades» -suscrito por 2.637 escritores, académicos, rectores de Universidad y profesores- del que destacaría:
Primero, la petición de un sistema educativo estable y con un tronco común para todo el Estado.
Segundo, la preservación de los contenidos humanísticos, tan degradados por la reforma educativa impuslada por el PSOE a finales de los 80, "con el fin de formar auténticos ciudadanos, dotados de criterio propio, y no simplemente trabajadores útiles para un mercado cada vez más competitivo y globalizado". Claro que ciudadanos dotados de criterio propio es lo último que le interesa a un gobierno dominado por una política mudable y de gestos.
Tercero, promoción del estudio del latín y del griego "y de la cultura que de ellas surgió", "pues contribuye de manera decisiva a que los jóvenes comprendan el mundo que les ha tocado vivir" y "favorece, además, el dominio de la propia lengua y la comunicación entre los ciudadanos de la Unión Europea, al tiempo que facilita la comprensión de la terminología científica y técnica de cualquier ámbito del saber."
En resumidas cuentas, que el sistema educativo forme personas y no mano de obra semianalfabeta y medianamente cualificada: los Módulos Profesionales tampoco son la repera, no se vayan a creer.
Termino esta nota con una mínima actualización del comienzo de la Oratio Prima de las Catilinarias de Cicerón: "Quo usque tandem abutere, Calceari, patientia nostra?" ("¿Hasta cuándo, Zapatero, abusarás de nuestra paciencia?")
Primero, la petición de un sistema educativo estable y con un tronco común para todo el Estado.
Segundo, la preservación de los contenidos humanísticos, tan degradados por la reforma educativa impuslada por el PSOE a finales de los 80, "con el fin de formar auténticos ciudadanos, dotados de criterio propio, y no simplemente trabajadores útiles para un mercado cada vez más competitivo y globalizado". Claro que ciudadanos dotados de criterio propio es lo último que le interesa a un gobierno dominado por una política mudable y de gestos.
Tercero, promoción del estudio del latín y del griego "y de la cultura que de ellas surgió", "pues contribuye de manera decisiva a que los jóvenes comprendan el mundo que les ha tocado vivir" y "favorece, además, el dominio de la propia lengua y la comunicación entre los ciudadanos de la Unión Europea, al tiempo que facilita la comprensión de la terminología científica y técnica de cualquier ámbito del saber."
En resumidas cuentas, que el sistema educativo forme personas y no mano de obra semianalfabeta y medianamente cualificada: los Módulos Profesionales tampoco son la repera, no se vayan a creer.
Termino esta nota con una mínima actualización del comienzo de la Oratio Prima de las Catilinarias de Cicerón: "Quo usque tandem abutere, Calceari, patientia nostra?" ("¿Hasta cuándo, Zapatero, abusarás de nuestra paciencia?")