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Algo falla

Ayer, 6 de enero, 8000 policias y gendarmes fueron movilizados para que controlaran las entradas de 1400 centros educativos de Francia.

Esta operación está relacionada con el protocolo firmado en octubre de 2004 por los Ministerios de Educación e Interior para luchar contra la violencia escolar. En dicho acuerdo se prevé también la asignación de un policía o de un gendarme para cada centro.

El Minstro del Interior, Dominique Villepin, ha asumido toda la responsabilidad de esta actuación y la ha justificado afirmando que uno de sus deberes es "garantizar la seguridad de los más jóvenes. ¿Qué significa esto? Luchar contra la extorsión, luchar contra el tráfico de droga, luchar contra todas las formas de discriminación, luchar contra la violencia que, sobre todo, se produce en los transportes comunitarios."

Afortunadamente, en España todavía no hemos llegado a estos extremos; no obstante, me temo que todo se andará. Especialmente si, como ha ocurrido en los diferentes gobiernos socialistas que hemos disfrutado, actuamos como perrillos falderos de la "Dulce Francia". Cada vez estoy más convencido que nuestro vecino del Norte es hoy lo que -en buena medida- nosotros seremos dentro de unos años.

Puedes leer esta noticia en

Le Nouvel Observateur,
Libération,
Le Monde y
Le Figaro.

Mientras me planteo el final de esta nota, miro por la ventana. En un parque público hay cuatro adolescentes: uno prepara un porro (admisible, según mi forma de pensar), otro habla al tiempo que da puñetazos y patadas al aire, los dos restantes escuchan. Un quinto anuncia su llegada mediante gritos inarticulados y el rugido de su moto.

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