
... en las cadenas de radio y televisión francesa, según el texto que ofrece
Le Nouvel Obsevateur. Procuro, evidentemente, ajustarme lo más posible a la letra y mantengo la puntuación del rotativo galo:
Queridos compatriotas de la metrópolis, de ultramar y del extranjero,
Llegamos al final de un debate democrático ejemplar. Juntos, desde hace varias semanas, hemos hablado de Francia y de Europa.
He querido este referéndum. Es la honra y la vitalidad de nuestra democracia. Se han informado, han escuchado, han dialogado, sopesado los argumentos a fin de comprender y apreciar los objetivos del Tratado. Y el 29 de mayo, cada una y cada uno de nosotros deberá decidir con responsabilidad y conciencia.
Ante todo, no debemos equivocarnos de cuestión. La decisión que está ante nosotros sobrepasa con mucho los desacuerdos políticos tradicionales. No se trata de derecha ni de izquierda. Ni de decir sí o no al Gobierno. Se trata de vuestro futuro, del de vuestros hijos, del futuro de Francia, del futuro de Europa.
Frente a este Tratado, ¿qué preguntas se hacen, os hacéis?
¿El Tratado fortalice a Francia? Sí, nuestro país será más influyente. El número de votos que tendremos en los Consejos europeos aumentará un 50%. Es un gran éxito que permitirá a Francia defender sus intereses y ser uno de los motores de Europa.
¿El Tratado fortaliece nuestro modelo social? Sí, porque coloca el progreso social y el pleno empleo en el corazón de todas las políticas de Europa. Y es un sedal determinante, que arrastrará a todos los países. El desarrollo económico y social de los nuevos miembros es una respuesta contundente a los riesgos de la deslocalización. Es la razón por la que la Confederación Europea de Sindicatos, que representa a 60 millones de trabajadores europeos, apoya sin reservas este texto. Sí, nuestro modelo social está también fortalecido porque hemos conseguido que nuestros servicios públicos sean finalmente reconocidos por Europa. El Tratado dice explícitamente que cada Estado es libre de dedicar a sus servicios públicos las financiaciones necesarias para cubrir todas sus prestaciones de interés general.
¿El Tratado hace que Europa sea más democrática, más respetuosa con las naciones, más cercana a los ciudadanos? Sí porque dice claramente que Europa intervendrá allí, y sólo allí, donde sea más eficaz. Sí, porque da más poder al Parlamento Europeo, a los Parlamentos nacionales y a los ciudadanos; es decir, a cada una y uno de ustedes.
He querido también que recuerden la decisión soberana sobre la cuestión de las fronteras de Europa. La Constitución francesa ha sido modificada por ello. En el futuro, toda nueva adhesión, y pienso particularmente en la de Turquía, no podrá hacerse sin que la hayan aceptado mediante referéndum.
¿Va el Tratado a traer nuevas protecciones a los Europeos? Sí, salvamos unas etapas esenciales: la defensa común, la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, el medio ambiente, la protección contra las grandes epidemias, el control de las fronteras y la lucha contra la inmigración irregular. Entonces, me dirán, si este Tratado presenta tantos avances, ¿por qué este miedo, por qué estas vacilaciones?
Ustedes quieren saber hacia dónde vamos con este Tratado.
Este Tratado es la respuesta de Europa a los cambios del mundo, a la globalización imparable, que cada uno ve en su trabajo y en su vida cotidiana. Son veinticinco naciones soberanas, amigas, unidas, que se organizan para afrontar tres desafíos esenciales:
- El de la competencia económica con las otras grandes potencias: los Estados Unidos, Japón, China, mañana la India y, pronto, otros;
- el de la solidaridad, para hacer frente a esta competencia sin abandonar nada de nuestro modelo social;
- el de los valores de la paz y de la justicia, en los que creemos y que debemos defender y afirmar en el mundo entero.
Por todo esto, debemos sobrepasar la situación actual. Necesitamos una Europa política capaz de producir una verdadera potencia europea.
Una potencia europea de 450 millones de habitantes para, juntos, proteger mejor nuestros intereses y para tener un peso específico en las negocicaciones comerciales internacionales.
Una potencia europea para ir a la conquista de nuevos empleos. Airbus, Ariane: somos los primeros cuando estamos unidos. Lo urgente, ahora, es promover una gran política industrial europea. Es promover una gran política de investigación y de innovación. Y no podremos hacerlo más que estando unidos.
Una potencia europea para humanizar la globalización. Para defender la paz, la democracia, el derecho internacional. Para defender el progreso social. Para defender el diálogo de las culturas, la solidaridad con los países pobres, la protección del medio ambiente, la aplicación del protocolo de Kioto.
Queridos compatriotas,
El sí del pueblo francés dará a Francia más fuerza sobre las decisiones de Europa.
Ahora, es también mi obligación deciros las consecuencias de un no para Europa y para Francia.
El rechazo del Tratado será visto por los europeos como un no a Europa. Abrirá un período de divisiones, de dudas y de incertidumbres. Es ilusorio creer que Europa nos beneficiará más con otro proyecto. Pues no hay otro proyecto. Europa se detendrá mientras busca un consenso imposible. El mundo, por su parte, continuará avanzando rápidamente. Francia estará más débil para defender sus intereses. Aunque, naturalmente, seguiremos intentándolo.
¿De verdad creen que podremos defender con la misma fuerza nuestros intereses económicos, sociales, regionales o de seguridad? ¿Creen que podremos defender con la misma influencia la política agrícola común, de la que los campesinos franceses son los principales beneficiarios? ¿Creeen que podremos defender con el mismo peso nuestro modelo social o nuestra excepción cultural?
Si Francia se debilita, si el eje franco-alemán se debilita, si Europa se divide, aquéllos que tienen una concepción ultraliberal de Europa vencerán. Y nos llevarán a una Europa sin ambición política, sin espíritu de independencia, a una Europa reducida a un zona de libre comercio. Y, no nos engañemos, en este caso serán los más débiles quienes más lo padezcan.
Y qué responsabilidad frente a la Historia, si la patria de los Derechos del Hombre impide que entre en vigor la Carta de los Derechos Fundamentales. Qué responsabilidad si Francia, país fundador de Europa, se arriesga a romper la unión de nuestro continente.
Queridos compatriotas,
Durante este debate no sólo se ha tratado de Europa. Otras inquietudes y otras esperanzas han surgido. Soy plenamente consciente de ello. Y responderé dando un nuevo impulso a nuestra acción. Para una mayor solidaridad. Para un mayor dinamismo. Para vivir mejor nuestro pacto republicano.
Pero el domingo se trata de Europa y del futuro de Francia en Europa. Es una responsabilidad histórica que recae sobre cada uno de nosotros. Elijamos confiar en nosotros mismos. Elijamos una Francia fuerte. El domingo, cada uno tendrá en sus manos una parte del destino de Francia.
¡Viva la República!
¡Viva Europa!
¡Viva Francia!