Manual de urbanidad para jovencitas (3)
La entrega de hoy va sobre...
JUEGOS Y DIVERSIONES
I
Nunca pida permiso a una señora para irse a holgar con su hija. Diga “jugar”, que es más decente.
II
No invite a sus jóvenes amigas a pescar pececillos de flujo en el bidet de su señora madre cuando jueguen a las comiditas.
III
Para echar a suertes, no le pida a una niña que se corte cinco o seis pelos; sobre todo si sabe que no tiene ni uno.
IV
Si juega al dedo mojado, no lo humedezca entre sus muslos, a menos que se encuentre en la intimidad.
V
Si propone jugar a “muéstrame tu polla y veras mi culo”, asegúrese de que los mayores no vigilan.
VI
Lo mismo cuando juegue “a ver quién mea más lejos”, sobre todo si los árbitros son unos jovencitos.
VII
Igual si juega “al parto” con una muñequita de porcelana en el coño.
VIII
También cuando juegue a ver “quién hace la cochinada más grande”. Es el juego favorito de las niñas, pero los padres nunca lo aprueban.
IX
A “adivina quién te dio”, si está de rodillas ante un muchacho, no le chupe la polla: no podría usted contestar las preguntas del juego.
X
Ponerse miel entre las piernas para hacerse lamer por un perrillo, está –en rigor- permitido; pero es inútil devolverle el favor.
XI
Nunca masturbe a un chico en la ventana. Nunca se sabe sobre quién puede caer eso.
XII
No se ponga a caballo sobre el cuello de un señor si no tiene las calzas abrochadas. Por poco excitada que esté, podría mancharle el cuello de la levita.
XIII
Levantarse la falda, sentarse sobre un bolo puesto en pie, meterlo por donde se imagina y correr sosteniéndolo con la sola fuerza del “cascanueces”, es un ejercicio muy indecente que una señorita bien educada no debe imitar, ni siquiera cuando lo haya visto hacer con éxito de crítica.
XIV
Si juega “al burdel” con varias chicas, no se pinte con carbón el vientre y los muslos para hacer de negra.
XV
Si juega “a la puta” con algunos chicos, no pida prestadas veinticinco ladillas a la hija del jardinero para hacerse un verdadero coño de tirada
XVI
Si, jugando al escondite, se encuentra usted sola con una jovencita en un escondrijo impenetrable, masturbe a su compañera: es la costumbre. Y si le hace remilgos, mastúrbese ante ella para animarla.
XVII
Si practica la equitación junto a un hermoso caballero y la montura le provoca de golpe una emoción desbordante, puede suspirar: «Ah!... ah!...», siempre que añada a continuación: “Lo hago por usted, señor.”
XVIII
Cuando juegue a la gallinita ciega, no rebusque bajo las faldas de su cautiva alegando que así la reconocerá en seguida. Esto la comprometería mucho.
XIX
Cuando le propongan jugar al “corre, corre que te pillo”, no se eche a reír. Cualquier broma con esto sería un chiste fácil.

