Te quiero tanto, que te quiero sólo para mí.
L´amour fou no es exclusivo de las relaciones personales. Es muy frecuente entre los coleccionistas de arte y, por supuesto, entre bibliófilos e investigadores.
Esto es lo que le ha ocurrido a John William Rooney -profesor de la Universidad de Milwaukee- y a su amigo Marshall Lawrence Pierce, quienes han sido acusados de robar entre 1974 y 1988 diferentes documentos -algunos de ellos únicos- del siglo XIX francés.
La liebre saltó cuando en 1996 la casa de subastas Sotheby’s de Nueva York incluyó en su catálago el original del Tratado de Fontaineblau, por el cual, en 1814, Napoleón renunciaba al trono y aceptaba su confinamiento en la isla de Elba. De este texto hubo tres ejemplares: uno -se dice- lo rompió el propio Bonaparte, otro se destruyó en un incendio; el tercero era propiedad de los Archivos Nacionales galos y se expuso al público por última vez en 1967.
Evidentemente, el delito de robo ha prescrito, pero no -por lo visto- el de recepción de objeto robado. El proceso en Francia debería comenzar en 2006, si bien Estados Unidos -como la mayoría de los países- es muy reacio a extraditar a sus nacionales.
Y es que si hay amores que matan, otros que te llevan directo al trullo.
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